La calle Manuel Florentín, que anteriormente era un callejón sin salida, se ha alargado hasta el cruce con la calle del Raval de Sant Mateu y la Vía Augusta, dando continuidad hasta la calle Apel·les Mestres. Esta nueva configuración permite abrir nuevas circulaciones y mejorar la conectividad del barrio.
Los trabajos de reurbanización han creado una nueva plaza, concebida como zona de descanso. El diseño integra diferentes materiales: la piedra natural del pavimento, el mobiliario de madera y una presencia destacada de vegetación, que consiguen un entorno más acogedor.
El proyecto, ejecutado por el estudio de arquitectura Batlleiroig, también pone en valor el patrimonio histórico, puesto que el tramo incluye parte del trazado de origen romano de la antigua Vía Augusta. Se identifica con una franja de piedra rojiza en el pavimento y con unas esculturas de Xavier Corberó que simbolizan figuras andando.
Todo el conjunto se une bajo un mismo hilo conductor: la gestión del agua y la concepción del espacio público como ríos urbanos. El agua de la lluvia se conduce hacia las zonas verdes mediante diversas soluciones que permiten filtrarla, laminarla, retenerla e infiltrarla en el terreno natural. Este sistema mejora las condiciones de la vegetación y ayuda a revertir el efecto de isla de calor que generan las ciudades, ya que el suelo hundido mantiene la humedad durante largos períodos de sequía al retener el agua de la lluvia.
Además, el diseño del espacio libre incorpora Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS), que incrementan la resiliencia de la ciudad frente a episodios de lluvia intensa, evitando que grandes volúmenes de agua circulen sin control hacia zonas más bajas.
El nuevo espacio público se ha proyectado como herramienta para hacer frente a la emergencia climática, crear entornos urbanos más amables, recuperar la historia de las trazas del municipio y potenciar la identidad cultural de Esplugues.





