Nuestro alcalde ha ejecutado el truco de magia más viejo de la política: hacer aparecer de la nada una Zona de Bajas Emisiones en todos los barrios. Y digo “de la nada” porque no figuraba en su programa cuando os pidió el voto… ni en el de ningún otro partido. Pero la chistera del PSC siempre funciona. Solo VOX se quedó diciendo que NO. Solos frente al espectáculo de prestidigitación socialista, mientras ERC, PP y Junts dejaban de ser oposición para convertirse en parte del truco.
El TSJC ya tumbó la anterior ZBE de Esplugues por ilegal, pero el Ayuntamiento siguió multando. Una prueba más de su obsesión por castigar al coche privado y de su fanatismo climático. Y ahora redoblan el castigo: una ZBE que afecta a todo el municipio, un golpe directo a los ciudadanos que usan su coche para trabajar, llevar a los niños al colegio o simplemente moverse en libertad.
Porque aquí no hay obligación legal: Esplugues no llega a 50.000 habitantes ni supera los niveles de contaminación.
Esto no va de salud ni de ecología, va de persecución al coche privado y de restringir la movilidad. Aviso: hoy prohíben los coches sin etiqueta, mañana los B y después los C. Quieren expulsar el coche privado, aunque sea imprescindible para miles de familias.
El modelo del PSC es claro: una Esplugues elitista, diseñado para ricos progres que jamás pisaron una fábrica, pero sí pueden comprarse un coche eléctrico de 60.000 euros y un piso de 500.000. Para el resto; padres, trabajadores y autónomos, solo quedarán cámaras, sanciones, multas y confinamiento.


